IINFANCIA
EL PODER DEL TACTO
El tacto es uno de los sentido más primitivos que tenemos. Es de los primeros que aparecen y el último que se va.
Los beneficios del tacto son múltiples y se manifiestan a nivel fisiológico, físico y emocional. Al ser tocados, secretamos principalmente dos hormonas, serotonina y dopamina que ayudan a que tengamos sensación de bienestar, relajación, tranquilidad, felicidad, seguridad.
Cuando uno se siente feliz se produce un fortalecimiento del sistema inmunológico, aparte de estimular glándulas y vísceras a través del tacto.
Al ser tocados, tenemos una clara devolución de cuales son los límites de nuestro cuerpo… Podemos enumerar más beneficios, hay estudios que los avalan. Es un sentido tan importante que hasta hay un Instituto del Tacto en EEUU que se dedica a investigar sobre él.
Pero entonces, ¿qué nos sucede ante esta forma de comunicación?
Cuando vemos a un bebé o niño pequeño, se nos despierta una gran ternura, nos dan ganas de tomarle en brazos, de acariciarlo, entendemos que hay que cogerle cuando ha de comer, ante el cambio de pañales, cuando llora… Es obvio que el tacto es indispensable para su crecimiento y cuanto más positivo y nutridor sea, mayor será la sensación de bienestar, de equilibrio, relajación, aceptación y respeto de uno mismo.
Los niños van creciendo y esta parte de contacto, tan importante, va desapareciendo, pues se entra en otra dimensión dónde las prioridades van cambiando de posición:
hay que llegar a tiempo
recoge los juguetes
a dormir
vístete rápido que llegamos tarde
lávate las manos
…ahora no puedo atenderte, estoy ocupado…
Cuando los niños crecen y parece que comprenden algo más del mundo, los padres nos ponemos muy contentos por que comienzan a «entender» y nos podemos comunicar con ellos desde lo mental, lo hablado. El tacto pasa a ser secundario, para cuando hay tiempo, un extra en la relación y, si hay suerte y estamos de humor.
Y siguen creciendo y vemos como van entrando en la adolescencia, desconectados de su cuerpo. Y los padres comenzamos a decir que se han vuelto ariscos, que no nos aceptan ni un beso, ni una caricia.
¡¡¡Lógico, es que ese lenguaje se ha dejado a un lado y ellos que están cambiando rápidamente y se sienten desubicados, tampoco saben cómo hacerlo!!!
Siguen creciendo y parece que la pareja aporta esa parte de comunicación tactil que ahora hace vibrar el cuerpo con un montón de sensaciones. ¡¡Menos mal!! Aunque hay personas que no pasan por esta etapa y se sienten solos y sin tacto.
Y creciendo y creciendo, uno pasa por etapas diferentes de la vida en donde el tacto es absolutamente secundario. No nos tocamos.
Cuando caminamos por la calle, muchas veces nos chocamos unos con otros, en ocasiones tiene que ver con que hay muchas personas transitando, o el lugar es pequeño, pero cuando hay espacio suficiente y se camina bien hay individuos que se chocan entre si. Siempre me dan ganas de preguntarles si son tocados con cariño, más allá del ámbito sexual o sensual, por que parece que no saben cuales son sus límites corporales, no perciben una devolución de cómo es su cuerpo realmente. Su concepto de cuerpo es mental y ocupan más espacio del que necesitan o bien sienten que son más pequeños de lo que realmente son.
Y si tenemos en cuenta a las personas mayores, ellas ya están alejadas de este tipo de comunicación a nivel familiar e íntimo. Por lo menos les queda la peluquería, el rehabilitador, el médico….profesionales a los que acuden con asiduidad, tal vez por recibir sensaciones corporales de ellos mismos.
Hablando con amigos que trabajan en centros de salud y hospitales, me comentan cómo entre ellos observan y corroboran que muchas de las personas que allí van, enferman por falta de afecto, pero no mental y a distancia, sino de tacto.
Hemos de plantearnos que es mejor Tocar y no hablar tanto», pero tocar con Respeto, pidiendo permiso, sintiendo cuando tocamos con todos nuestros sentidos y percibiendo cómo es recibido, para que la persona sienta que estamos con ella, que existe para nosotros, que es importante. Aunque sea al lavar las manos desde un niño, o de un anciano, tocar con consciencia trae consigo todos los beneficios de esta forma de comunicación tan básica.
Se han puesto de moda los abrazos gratuítos, me parece una buena idea, pero hay que reflexionar sobre ello y tocar más y mejor a quienes nos rodean. Por que el tacto es básico para nuestro crecimiento y bienestar físico y psíquico.
No es que ahora nos pongamos a tocar a todo el mundo, eso es una invasión, pero podemos recuperar esta forma de relacionarnos creando momentos con nuestros hijos, con nuestros mayores, con la pareja, programando un cuento con masaje, masaje en los pies entre la familia, masajear a la pareja después de un día de trabajo, lavar la cabeza a nuestro mayor con nuestras manos amorosas que friccionan y se mueven suavemente, dando la mano a nuestro compañero con consciencia y abrazando a nuestra amiga, de verdad.
Simplemente reflexionemos sobre ello.

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